Todo
el año, artesanos de todo el país acuden a San Juan de los Lagos a tratar de
vender sus productos y con esto mejorar la ya tan jodida economía que nos
atrapa. Fue el caso de un artesano regional que al andar ofreciendo una silla a
los peregrinos, fue interceptado por elementos de mercados del H. Ayuntamiento
de Encarnación de Díaz, para cuestionarle qué dónde estaba su permiso, y al
decirle que no tenía, que le pagaba después de vender la silla, ya que no tenía
un sólo cinco ni para comer, la empleada municipal, pidió el apoyo de la policía
y dos guardias turísticos, para que remetieran al artesano a los separos. En ese
instante pasó una turista que ofreció pagar el permiso equivalente a $50.00 cincuenta
pesos diarios, para que lo dejar ganarse al artesano su sustento, a lo que los
de mercados no accedieron.

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